Tipo de fiesta: 
Histórica
Fechas: 
Fin de semana asociado al 15 de Agosto
Lugar: 
La Iglesia de San Salvador
Celebración: 
Espectáculo en el que se narra la historia del pueblo de Oña.
El origen de la fiesta está en que, siguiendo las costumbres de otros núcleos urbanos, un grupo de ciudadanos de Oña tuvieron la idea de escenificar la historia, principalmente de los siglos XI y XII (y con ello, otros históricos pasajes que, con el devenir de los tiempos, tuvieron trascendentales repercusiones a nivel nacional: La Reconquista) del monasterio de la villa de Oña, que tiene (entre otros méritos históricos, artísticos, culturales, arquitectónicos, etc.) un conjunto funerario, con ocho sepulcros, donde están enterrados reyes, infantes, condes, obispos, princesas... que, en el transcurrir de los tiempos, y en diversos avatares de diferente tipo (bélicos, luchas fraticidas, combates contra el árabe invasor, alianzas diversas, etc.), forjaron el reino de Castilla; muchos de los personajes, cuyas tumbas están en el monasterio, aparecen en escena.

Personajes que intervienen en la representación teatral:
Rodrigo Díaz de Vivar, conde Fernán González, su hijo García Fernández, Almanzor, Fernando I, Doña Urraca, Sancho III (el Mayor, de Navarra)......

Básicamente, el guión que se representa es el siguiente:
Llamándose ya (cien años antes) "Castilla" a las tierras que históricamente como tal han sido reconocidas, muere, en 970, el conde Fernán González; su hijo, Garci Fernández, va a continuar la lucha contra los árabes, y muy específicamente contra el líder Almanzor. En estos belicosos tiempos, este último citado personaje cristiano va a tener enfrentamientos con su hijo, Sancho García. Muerto el padre, en 995, el hijo inicia una política de entendimiento con el nombrado caudillo árabe, que trae como consecuencia que el territorio de Sancho García prospere en diversos aspectos, entre ellos el económico y el militar.

Cuando la recuperación es suficiente, Sancho García inicia las hostilidades contra Almanzor, y cuando éste muere (los historiadores citan como causa a las heridas recibidas en la batalla de Calatañazor (Soria), hecho bélico no reconocido por la mayoría de los historiadores árabes), la recuperación de Castilla comienza a ser muy rápida, ya que el nuevo líder árabe, Abdelmelik, no tiene la categoría, ni política ni militar, de su antecesor. En 1011, Don Sancho García y Doña Urraca fundan el monasterio de Oña, y sus hijas, Doña Mayor y Doña Sancha, se casarán con el rey Sancho III, de Navarra, y con D. Ramón Berenguer, Conde de Barcelona, respectivamente; Don Sancho antes de morir, en 1017, tuvo un hijo, García, que se convirtió en su heredero. Sin embargo, las convulsiones no cesaron, ya que García muere asesinado el día de su boda, heredando sus posesiones el rey de Navarra, su cuñado (al estar casado con su hermana), comenzando las pertinentes sospechas y suspicacias, que van en aumento cuando a la muerte del citado rey, su reino se reparte entre sus hijos, pero el primogénito (también llamado García) de ellos no acepta tal hecho; una de las consecuencias es que se produce un enfrentamiento bélico entre el citado hijo y su hermano, monarca castellano, Fernando I, que tiene su punto álgido en Atapuerca muere García. Los hijos del rey castellano, a su muerte, continúan con los fraticidas enfrentamientos, y uno de ellos, Sancho II "El Fuerte", muere como consecuencia de las citadas luchas, y siendo expreso deseo suyo el ser enterrado en el monasterio de San Salvador de Oña, la escenificación finaliza con la comitiva fúnebre presidida por el Cid; este último acto de la representación, en ocasiones, es el primero, al comenzar la obra en las escalinatas de la iglesia del monasterio, con la entrada de "El Cid" presidiendo el citado cortejo fúnebre.

La escenificación se hace por la noche, en el retablo Mayor del citado templo (aunque pueda haber actos en el exterior), acompañada del correspondiente juego de luces, colores y sonidos.

La dirección de la obra suele ser a cargo de un profesional, pero los actores son vecinos del municipio, siendo el número de ellos, que aparecen en el escenario, de, aproximadamente, un centenar, ataviados con vestuario acordes al personaje que interpretan