Burgos, una provincia para perderse y descubrir


En la geografía burgalesa están presentes las cumbres de Cordillera Cantábrica, los extensos páramos de la Meseta Castellana, los picos del Sistema Ibérico y el conjunto de valles de arroyos y afluentes del Ebro y del Duero. Cuando alguien conoce esta variada provincia, no hace falta de que nadie le convenza de que el paisaje burgalés rompe radicalmente con el tópico que identifica a Castilla como una inmensa y árida tierra llana.


Burgos es una continua sucesión de montañas, valles y llanuras que conforman un relieve que destaca por el fuerte contraste de sus elementos. Amplios campos de cultivos agrarios y frutales que ocupan las tierras más fértiles; bosques de ribera que marcan los cursos de grandes ríos y pequeños arroyos; verdes pastizales ganaderos que tapizan empinadas laderas; encinares, robledales, pinares y hayedos que en ocasiones encierran en su interior impresionantes saltos de agua; rincones de montañas y sierras que esconden numerosas curiosidades naturales; Así es Burgos: un colorido mosaico de ecosistemas; un conjunto de espacios, en ocasiones modelados por el hombre, donde habita una amplia diversidad de especies vegetales y animales.

A continuación se muestran las rutas más destacadas existentes en la provincia, ordenadas por zonas: